Como cada noche me fui acostar a las 5 de la mañana por el insomnio que traigo cargando desde ya hace años se me hacía casi imposible dormir. Es insoportable dormir menos de 4 horas diarias, pero bueno, ¿Qué puedo hacer?
Me acuesto, cerrando los ojos, sabiendo que solo estaré dando vueltas durante horas, pero extrañamente me voy quedando inconsciente poco a poco, me voy sumergiendo en un sueño profundo. Al apenas entrar a mi subconsciente, siento como si ya hubiera estado ahí antes, como si fuera un deja vu de sueños pasados. Camino por el largo pasillo hasta encontrar unas escaleras, que conducían a un pequeño sótano lleno de cuadros de todo tipo de tamaños y estilos. Me acerco al que más me llama la atención, un cuadro de un niño posando para ser fotografiado, no pasaba de los 8 años y estaba totalmente serio. Sus ojos eran redondos y azules, con unas manos totalmente pálidas, casi pareciendo de porcelana. Lo tomo el recuadro para verlo mejor con la luz de las lámparas, lo dejo boca atrás y noto unas cifras. Me acerco para leerlos.
-No, ¡JODER!
Era el mismo maldito recuadro que había atormentado ya hace meses en un sueño anterior, pareció todo tan real, sentía cada sensación como si fuera parte de la realidad, sabiendo que debería ser un simplemente sueño. Trago saliva y escucho en mi oreja – Buenas noches.
Las bombillas se apagaron una a una, dejando que no pueda ver más allá de mi nariz, pero sabía qué hacer, tenía que estar despierto toda esa noche en ese lugar. No sería difícil, pero el sueño –Cosa que me resulta extraña-, el no conocer el lugar con exactitud y el miedo, hacían que todo se fuera mucho más complicado. Empezaba a escuchar pasos, había comenzado el juego...
Me acuesto, cerrando los ojos, sabiendo que solo estaré dando vueltas durante horas, pero extrañamente me voy quedando inconsciente poco a poco, me voy sumergiendo en un sueño profundo. Al apenas entrar a mi subconsciente, siento como si ya hubiera estado ahí antes, como si fuera un deja vu de sueños pasados. Camino por el largo pasillo hasta encontrar unas escaleras, que conducían a un pequeño sótano lleno de cuadros de todo tipo de tamaños y estilos. Me acerco al que más me llama la atención, un cuadro de un niño posando para ser fotografiado, no pasaba de los 8 años y estaba totalmente serio. Sus ojos eran redondos y azules, con unas manos totalmente pálidas, casi pareciendo de porcelana. Lo tomo el recuadro para verlo mejor con la luz de las lámparas, lo dejo boca atrás y noto unas cifras. Me acerco para leerlos.
-No, ¡JODER!
Era el mismo maldito recuadro que había atormentado ya hace meses en un sueño anterior, pareció todo tan real, sentía cada sensación como si fuera parte de la realidad, sabiendo que debería ser un simplemente sueño. Trago saliva y escucho en mi oreja – Buenas noches.
Las bombillas se apagaron una a una, dejando que no pueda ver más allá de mi nariz, pero sabía qué hacer, tenía que estar despierto toda esa noche en ese lugar. No sería difícil, pero el sueño –Cosa que me resulta extraña-, el no conocer el lugar con exactitud y el miedo, hacían que todo se fuera mucho más complicado. Empezaba a escuchar pasos, había comenzado el juego...
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