"Somos los últimos aquí." Esas cosas han asesinado a todos. Esas cosas de alas amplias, ojos diminutos y con las garras afiladas… Cada vez que mi mirada se oscurece, visualizo a mis compañeros de trabajo siendo despedazados. Unos cuantos de nosotros nos escabullimos a este edificio, pero incluso aquí no estamos a salvo. Ahora estoy corriendo por el edificio hacia el centro de poder principal. Dado que nadie más estaba disponible, se me asignó la tarea de apretar uno de estos botones. Presionar el rojo o presionar el verde. Supuestamente, uno de los botones permitirá que todas las puertas eléctricas se activen, protegiéndonos de cualquier cosa chirriante, hambrienta e irritada que esté afuera. Ese es el botón rojo. El botón verde hará lo opuesto, y solo puedo imaginarme lo que irrumpirá por las puertas externas del edificio si eso sucede. «¿Por qué accedí a hacer esto?», me pregunto mientras escucho los chillidos distantes. Oh Dios, Dios, Dios… ¿Por qué mentí en mi...
"Todo fue tan extraño desde el momento en el que la llanta del auto toco la calle de la cuidad, nadie nos volteaba a ver, ni porque llevábamos un montón de maletas sobre la parrilla del auto, a lo mejor pensaban que íbamos de paso por el pueblo, que no nos quedaríamos, pues ya no había tierras para construir mas casas, ni una casa pequeña cabía en ese pueblo, por eso mi padre compro una de las casas disponibles para arrentar, además era sumamente grande y tenia un precio muy bajo para todas sus estructuras refinadas y talladas. No lose, todo fue muy extraño pues tan solo el hecho de estacionar el auto frente a nuestra nueva casa no les agrado a los moradores del pueblo, pues todos se detuvieron y observaron como mi padre colocaba las llaves en la cerradura de la casa y observaron con mas detenimiento como la puerta de mi nueva casa se abría lentamente haciendo un ruido como de chillidos. Mi papá como siempre tan concentrado en su trabajo solo nos dejo allí y salió a “resolver un p...
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